Tienes un producto de altísima calidad para poder competir en el mercado. Tu producto pertenece a una categoría que tiene bastante venta. O sea, tienes un producto seguramente ganador. Pero, extrañamente, no estás vendiendo lo que tú quisieras. O debes competir por precio para ganar clientes. O tu público no recuerda tu producto. Si tu marca tiene alguno de estos síntomas, es posible que tengas en tus manos una marca commodity.

Una marca que no logra tener una diferenciación con respecto a sus competidores y que sea relevante y tangible para el público es una marca commodity. Te pondremos un ejemplo: En el muelle de un puerto hay varios puntos de venta de pescado. Todos reciben el mismo pescado que llegan de los barcos y todos ofrecen pescado fresco. ¿A cuál pescadero comprarás el pescado? ¿Al que esté más cerca? ¿Al que te ofrezca mejor precio? ¿Al vendedor que te caiga más simpático? Al final todos los pescados son iguales.

El mercado está plagado de marcas commodity que compiten por precio para poder ganar la preferencia del consumidor. ¿Y sabes quién pierde en esta competencia? La marcas. Pierde rentabilidad, pierde competitividad cuando no puedes sostener ese precio de venta, pierde fidelidad de compra y pierde la recordación como marca, por ende, pierde la preferencia.

Pero lo que hay detrás de una marca commodity son algunas de estas variables que pueden estar afectar la construcción de una marca sólida y la relación de fidelidad con tu consumidor a corto, mediano y largo plazo:

  • Falta de un posicionamiento claro y diferenciador
  • Poca visibilidad o carencia de una comunicación masiva
  • Falta de constancia en la comunicación
  • Comunicación no pertinente con las motivaciones del consumidor
  • Ausencia de un plan de construcción de marca 
  • Pérdida de innovación y creatividad para mantener el interés en la marca

Si tu marca tiene algunos de estos síntomas, puede que sea la causante de que se esté convirtiendo en un commodity y no te permita alcanzar los objetivos de rentabilidad, recordación y reconocimiento esperados. Y, por supuesto, que sacrifiques ganancias con un máximo esfuerzo de trabajo.

Si quieres que el pescado se venda, vende Omega 3, o vende filetes, vende practicidad, vende listo para comer. Pero por favor, no vendas pescado.